02 de septiembre

PESADILLA REPETIDA

El día en el que Ana cumplió trece años, se levantó a las seis de la mañana y llena de impaciencia se levantó para abrir los regalos que le habían hecho sus padres y su hermana.

Ana encontró una blusa, un rompecabezas, varios libros, dulces, y un diario de pastas duras, forrado en tela a cuadros rojos y blancos.

Era el primer diario que Ana tenía en su vida de casi adolescente, y decidió bautizarlo como “Kitty” y convirtió aquellas páginas en su mejor compañía, para depositarle todos sus secretos.

Y cuando la vida se le anunciaba como un mar de promesas y murmullos dulces, con nuevas formas en su cuerpo y nuevas emociones en su piel, de repente, empezó la pesadilla para aquella niña.

Empezó la pesadilla para aquella niña, y para su familia, y para todo el planeta. Aquella niña se llamaba Ana Frank, era alemana judía, y mientras tanto Hitler seguía avanzando sobre Europa hasta llegar a Holanda.

Allí se había refugiado Ana Frank con su familia y a los pocos días tuvieron que esconderse en una mansarda para escapar de la carnicería nazi.

Así vivieron dos años y dos meses hasta que una madrugada, una patada brutal derribó la puerta secreta y todo se llenó de gritos de terror, bayonetas, cascos, insultos y destrucción.

Ana Frank fue detenida con toda su familia. Fueron separados y no volvieron a verse nunca jamás.

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En aquel diario que Ana había recibido el día que cumplió trece años, ella escribió, desde su escondite:

Asombra que yo no haya abandonado aún todas mis esperanzas, puesto que me parecen absurdas e irrealizables. Sin embargo, me aferro a ellas porque sigo creyendo en la bondad innata del hombre. Me es imposible construirlo todo sobre una base de muerte, miseria y confusión. Veo el mundo progresivamente transformado en desierto. Oigo, cada vez más fuerte, el fragor del trueno que se acerca y que anuncia quizás nuestra muerte… me compadezco del dolor de millones de personas, y sin embargo, cuando miro el cielo, pienso que todo cambiará, y que todo volverá a ser bueno, que hasta estos días despiadados tendrán fin…”

Sucedió un día como hoy, 2 de septiembre de 1944: Ana Frank, fue enviada al campo de concentración. Y la recordamos porque, para muchos pueblos en el mundo, esa misma pesadilla se mantiene amenazante.

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