19 de noviembre

LA PERFECTA MÁQUINA DE PENSAR

Una estampilla cubana muestra a un hombre de bigote, sentado frente a un tablero de ajedrez, con gesto meditabundo y reflexivo. Al frente, su contendor exhibía un gesto un gesto decidido pero despreocupado. .

19-11-Capablanca02Aquel contendor que se disponía a mover la pieza, tenía las piernas estiradas, pero no alcanzaba a tocar el piso. Y era normal que no alcanzara al piso: aquel jugador apenas tenía cuatro años y ya era una figura del juego ciencia.

Ese niño se había iniciado en el ajedrez de manera en el ajedrez casi accidental, sin que nadie se lo explicara.

El niño acostumbraba a ver jugar a su padre con sus amigos, y un día le advirtió acerca de una jugada equivocada. Para asombro de todos, el niño tenía toda la razón.

Se llamaba José Raúl Capablanca y poco tiempo después, cuando cumplía los doce años, ganó el campeonato Nacional Cubano. Luego su talento lo llevó a viajar por Europa y EE.UU, para demoler con un ajedrez técnico y profundo.
En 1921, el cubano José Raúl Capablanca ganó el campeonato mundial de ajedrez. Fue la primera vez que los latinoamericanos tuvimos un campeón en el arte de la inteligencia.

Está claro que José Raúl Capablanca seguirá siendo, durante muchísimos años más, nuestro único campeón en la única guerra hermosa que ha inventado el ser humano.

En la guerra del ajedrez, en aquella invención maravillosa donde se muere y se resucita más inteligente y decidido.19-11-Capablanca03

José Raúl Capablanca, artista de alfiles, torres y caballos, maestro del ajedrez, único campeón latinoamericano de ajedrez en toda la historia, había nacido un día como hoy, 19 de noviembre de 1888.

Y desde más allá de la nada, nos recuerda que en el ajedrez, como en la vida, son las partidas perdidas, no las ganadas, las que nos enseñan grandes verdades.

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