América alucinó a Don Américo

loros

Américo Vespucio, el navegante italiano, se diría que perdió la razón y buena parte de su claridad expositiva cuando se encontró con nuestro continente, en particular con el colorido extravagante de nuestros pájaros. Las palabras le salen a borbotones.  Esto lo escribe en 1498. Si hoy regresara, Vespucio enmudecería ante la extinción de nuestras especies, ante el arrasamiento que sufren nuestras selvas como presencia de la industria maderera y minera, de la explotación suicida del petróleo. Todo ello significa un biocidio, es decir, un crimen contra la vida. Estas fueron las palabras emocionadas de Américo Vespucio:

“Lo que vi fue que vimos una infinitísima cosa de pájaros de diversas formas y colores,  y tantos papagayos,  y de tan diversas suertes, que era maravilla: algunos colorados como grana, otros  verdes y colorados y limonados, y otros todos verdes, y otros negros y encarnados;  y el canto de los otros pájaros que estaban en los árboles, era cosa tan suave y de tanta melodía que nos ocurrió muchas veces quedarnos parados por su dulzura. Los árboles son de tanta belleza y de tanta suavidad que pensábamos estar en el Paraíso Terrenal, y ninguno de aquellos árboles ni sus frutas se parecían a los nuestros de estas partes. Por el río vimos muchas especies de pescados y de diversos aspectos.”

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