Crates: El gran desconocido que conocía el valor de su palabra

En medio de una obra de teatro, en la antigua Grecia, el hijo de un hombre adinerado disfrutó mucho al ver a uno de los personajes, que era un rey, vestido de harapos. “Yo quiero ser como él” dijo, en alta voz, aquel joven llamado Crates que aún no cumplía los 20 años.  Todos rieron porque conocían a Crates como un niño mimado, que vivía entre lujos. Crates, entonces, se molestó y dijo que cuando hablaba lo hacía en serio. “Mañana os espero, en casa, para que os apropiéis de todas mis riquezas”.

Al día siguiente, su casa estaba rodeada de curiosos que querían ver lo que podría suceder. Crates, entonces, abrió el balcón y empezó a arrojar sus joyas, todo su dinero y sus ropas, y pidió que entraran por los muebles. “Me llevo un bastón”, dijo, y salió semidesnudo, cubierto apenas por una tela ruda anudada a su cintura.

A diferencia de Diógenes, aquel famoso del barril, que también había renunciado a todo, Crates era un mar de generosidad. Mientras Diógenes increpaba, debatía, se burlaba, ironizaba de manera vocacional, Crates nunca pronunció una palabra que lastimara a nadie. Nunca, alguien recibió de él nada que no fuera una sonrisa y una mirada llena de amor.

Crates renunció a todos los placeres del mundo, salvo al amor. Una hermana de un seguidor suyo, al verlo harapiento y feliz, decidió compartir su suerte con él. La encumbrada familia de la muchacha amenazó con encerrarla, y ella respondió diciendo que terminaría con su vida. Juntos, entonces, recorrieron los lugares en donde se botaba la comida y la compartían con los perros, sin ningún conflicto. Y cuando encontraban a un perro lastimado, lamían sus heridas para curarlo.

La pareja se hizo famosa por dormir abrazados a los más pobres, para darles calor. Su única riqueza era un pequeño saco que cargaban a sus espaldas, para guardar los alimentos que encontraban en cualquier lugar.

Un día los encontraron muertos, casi resecos por el hambre, recostados contra un muro. En sus rostros había algo parecido a una sonrisa serena.

La historia difícilmente los menciona.

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