EL DICTADOR QUE NO CREÍA EN NADIE

¿Recuerdan a la mamá del dictador en El Otoño del Patriarca, de Gabo, cuando decía: “Si yo hubiera sabido que mi hijo iba a ser presidente lo habría mandado a la escuela“? Dicen que García Márquez se inspiró, por supuesto, en todos los dictadores latinoamericanos, pero en especial en uno de ellos, casualmente poco conocido: En el Doctor Gaspar Rodríguez de Francia, de Paraguay, más conocido como “El Doctor Francia”. Su apellido era “Franza”, pero firmaba “Francia”, y así lo conocían.

Entre toda la fauna que nos ha gobernado, ese personaje reviste características únicas. Fue famoso, en contraste con otros, por su vida de asceta y su riguroso celo en cuidar de cada centavo del presupuesto nacional. Y no es leyenda: un ministro de recaudación de impuestos fue destituido y terminó con sus huesos en la cárcel por un faltante de dos monedas de cobre en las cuentas que presentó.

El Doctor Francia se graduó como Doctor en Teología y, ya en el poder, mostró todas sus desconfianzas hacia la gente de sotana. Pidió al Congreso que declarase ilegal la mendicidad, y quedó prohibido el pedir, dar o recibir limosnas. Tan pronto se aprobó esta ley, El Doctor Francia recordó que curas y monjas vivían de eso, precisamente de las limosnas de los creyentes y  que, en consecuencia, su actividad era ilegal. Procedió entonces a cerrar los monasterios, exigió a monjas y curas que se secularizaran y declaró “Miembros inútiles para el Estado” es decir delincuentes, a los religiosos que se opusieron, para aplicarles el peso de la ley. Enseguida nacionalizó todas las riquezas de la iglesia.

doctorFrancia02Francia era un tipo de temple autoritario, autócrata, que solo creía en él. Por temor a ser envenenado, su comida era probada por distintos hombres de la tropa, elegidos a dedo, y también por su propio cocinero. En 1825 fue visitado por un emisario de Simón Bolívar que le proponía, en nombre del Libertador, integrarse al nuevo frente de naciones independientes. Lo despachó, sin atenderlo, con una negativa tajante: “Paraguay no se asociará con nadie mientras yo me encuentre dirigiendo su destino”.

Autoritario y desconfiado. No creìa ni en sotanas ni en alianzas. Y miraba con recelo a los extranjeros. Aimé Bonpland, el extraordinario científico y compañero de Humboldt, pagó esas consecuencias. Sus intereses de investigación lo llevaron a la Argentina, a la frontera con Paraguay. A Francia le pareció sospechoso, organizó un comando, lo secuestró en tierra extranjera, y lo mantuvo vigilado durante años, en territorio paraguayo, sin permitirle abandonar ese espacio.

A su muerte, Paraguay conservó ese espíritu de soberanía y después vino el gobierno de Solano López. Parecerìa imposible, pero en su momento Paraguay fue el país más poderoso de Latinoamérica. Y después quedó despedazado en una guerra de la que ciento cincuenta años más tarde, no se ha podido recuperar demográficamente. Fue tal el arrasamiento que sufrió toda la población, en especial la masculina, que durante muchos años se permitió y se alentó la poligamia. Pero esa es otra historia.

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  1. Carlos Lalama (calalama) | Pearltrees - 9 septiembre, 2014

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