El que habla cuatrocientas lenguas

Imagine que usted está en su casa y suena el teléfono: es su esposo que le dice que de la manera más urgente la espera en la esquina, a cien metros, porque vive una emergencia. Usted sale corriendo y no encuentra a nadie. Esa persona que le ha llamado puede imitar la voz de su esposo, o del vecino, sin importar que sea francés, ruso, argentino, árabe, ecuatoriano o japonés.

Un ser humano con esa habilidad es inimaginable. Pero esa capacidad la tiene un pájaro conocido como cenzontle o zentzontle, endémico en América Central y del Sur.

Cenzontle o Zentzontle quiere decir en Náhuatl, la lengua maya, “el que habla cuatrocientas lenguas”. Y claro que las habla.

Este pájaro tiene la capacidad de imitar las voces de muchas otras aves de distintas especies. Tanto el macho como la hembra engañan a las otras especies con su habilidad de políglotas. Dado que los zenzontles no hacen nido, necesitan poner sus huevos en alguna parte para que alguien los empolle y más tarde cuide a los críos.

Por eso, cuando descubren a una hembra que acaba de construir su nido y ya ha puesto algunos huevos, el zentzontle, escondido entre los arbustos, empieza a llamarla en su propia lengua: “¡Hey!…ven acá que encontré un gusano!”. O “¡Sal rápido que hay peligro… te espero acá, detrás de la roca!”.

La hembra propietaria del nido acude al llamado y en ese momento la hembra zenzontle aprovecha para poner su huevo. La hembra engañada, pasado el momento del desconcierto, regresa al nido donde no nota la presencia de un huevo más que calentará de manera normal, como si fuera propio.

El zenzontle adoptivo e invasor nacerá antes que sus hermanos de nido, auténticos propietarios, y con apenas horas de nacido, se meterá bajo los otros huevos, uno por uno, y empujará lentamente hacia arriba, hasta arrojarlos al vacío. Y si alguno ya ha nacido, el procedimiento será exactamente el mismo.

El zenzontle conservará durante una temporada el estilo de sus padres adoptivos: piará, cantará, caminará y saltará como ellos. Al fin y al cabo, no conoce otro comportamiento. Pero cuando es mayor y encuentra a otro zenzontle, ¡pluf! se dispara su verdadera identidad, olvida su comportamiento anterior, y se comporta como un zentzontle políglota e impostor.

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