FETICHE

“Fetiche” es el participio pasado del verbo hacer. Nótese la semejanza con “fecha”: Carta “fecha tal día”, es decir, hecha, escrita tal día.

“Fetiche” se formó hacia fines del siglo xv y se refería, de manera genérica, ligeramente misteriosa, a algo hecho con el propósito de satisfacer las expectativas de hechicería.

“Hechicero”, y “hechizo” también nacen a partir de ‘hacer’ y pasaron al portugués como feiticeiro y feitiço

La segunda, feitiço, pasó al francés como fetiche, luego al inglés como fetish, para referirse a los objetos, amuletos y talismanes de magia africana.

Una aclaración: Los talismanes, amuletos y fetiches de las religiones blancas, no son hechicería para los practicantes de esas religiones: son reliquias, objetos sagrados.

Dos de los grandes pensadores del siglo XIX, Carlos Marx y Sigmund Freud, acudieron a la palabra fetiche, para referirse a fenómenos de sus especialidades.

Para Marx , el “fetichismo de la mercancía”, hacía referencia a que un producto manufacturado esconde las relaciones de explotación bajo las cuales fue producido.

Para Freud, era el comportamiento sexual en el que el interés de la persona está desplazado y focalizado hacia objetos, o partes del objeto central, que reemplazan a lo que debería ser el interés de su objeto sexual.

Aunque parezca complejo, el fetichismo, en materia sexual, es tener interés por las trenzas, o por la ropa, o por un estilo de zapatos, sin importar el sujeto que los lleve: interesa el sujeto solo en la medida en la que porte aquellos objetos. O mejor, no interesa el sujeto: interesan los objetos asociados con el placer sexual.

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