Hay muchos así

Cuando a finales del siglo XIX, Alexander Graham Bell hizo una demostración del uso del teléfono, recién inventado, el Presidente le respondió: “Sí, muy curioso su invento. Pero me pregunto quién querrá tener una cosa de esas en su casa o su oficina”.

Por lo visto, para llegar a los más altos cargos no es necesaria la condición de tener una mente muy brillante ni una especial capacidad para entender el futuro.

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