RÚBRICA

Antiguamente, los documentos muy importantes se adornaban con tinta fabricada a partir de un óxido de hierro de coloración rojiza.

Más tarde las personas empezaron a adornar sus firmas con trazos de ese mismo material y color, que en latín se dice ruber, rubrum, de donde también deriva rubor, ruborizarse. La costumbre de adornar la firma con esos trazos rojizos dio origen al verbo rubricar y al sustantivo rúbrica.

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